La ventana del filósofo (José María García-Mauriño)

10 de diciembre

DÍA INTERNACIONAL DE LOS DERECHOS HUMANOS

Quienes todavía queremos luchar contra la pobreza, el hambre y la muerte y entendemos el capitalismo como incompatible con los derechos humanos y la democracia, debemos seguir insistiendo en su reconocimiento, es la lucha constante de la vida contra la muerte, es el instrumento para luchar contra las clases dominantes donde quiera que se establezcan. En los grupos, en las familias, en el barrio, en la Asociación de vecinos, en las comunidades de base cristiana, en los mismos movimientos antiglobalizadores. Cuanto más locales sean las protestas, la disidencia de las mentes y las conciencias, más real y global será su repercusión. La resistencia global será local o no será. Afirmamos rotundamente, a pesar de los problemas LOS DERECHOS HUMANOS, SIEMPRE!!!

DECÁLOGO DE LA   RESISTENCIA

  1.  Resistir es aprender de los propios errores y derrotas y darles la vuelta. Esto implica una severa y constante autocrítica, Si no se hace esa autocrítica estamos condenados a volver a repetir esos mismos errores.
  2. Resistir es tener la osadía de ser coherentes en nuestra vida, es decir, mantener un pensamiento, una conducta y una conversación, en la misma línea. Exigirlo a escala personal y a escala institucional. La coherencia es el primer paso de un talante revolucionario. Y de ahí pasamos a la paciencia revolucionaria.
  3. Resistir es mantener siempre un pensamiento crítico, esa capacidad de analizar la realidad desde otros valores éticos, desde los DH. Sobre todo, mantener una honestidad económica y una honradez profesional intachables Y solo así no seremos “engullidos” por el sistema.
  4. Resistir es tener siempre presente cuál es el enemigo contra el que luchamos y no cansarse nunca, porque mantenemos la ética del revolucionario, es decir, la paciencia histórica propia de un corredor de fondo.
  5.  Resistir es dar siempre la prioridad a dos espacios decisivos en la sociedad como son la educación y la salud. Un pueblo enfermo e ignorante nunca dará un  salto cualitativo, hacia una vida digna de todo SH.
  6. Resistir es ponerse valientemente al lado de las víctimas de esa voracidad del sistema neoliberal, denunciando su perversidad, desmontando su lógica excluyente, yendo a las calles, apoyando demostraciones públicas, huelgas de la clase trabajadora  y  luchas de los movimientos sociales.
  7. Resistir es ir creando una  nueva cultura, porque si no cambia la cultura no cambia nada, Una cultura de la solidaridad, lejos de los valores capitalistas.
  8. Resistir es tener un proyecto político del propio país, un horizonte de  utopía, de querer un país distinto, edificado sobre otras bases, los valores éticos de los DH, dando prioridad a la vida de la naturaleza, a la vida humana y a la vida de la casa común, base de una nueva civilización, la civilización de la vida.
  9. Resistir es enriquecer esa utopía, para lo cual es indispensable una coalición de fuerzas políticas y sociales, como pueden ser los movimientos populares, las luchas obreras, sectores de algunos partidos, intelectuales, artistas e iglesias,  interesadas en construir ese otro modelo de país.
  10. Resistir es reafirmar la democracia, la que gana las calles y plazas, contrariamente a la democracia de baja intensidad, cuyos representantes, con excepciones, son comprados por los poderosos para defender sus intereses corporativos.

En definitiva, resistir es luchar siempre y no rendirse nunca

La Navidad y el Sol de la Conce. Un aviso para navegantes.

A nuestra asociación se le empieza a plantear una situación conflictiva. Se  vislumbra un dilema serio para el futuro. Y creo que tenemos que  estar alerta. En esta ocasión, nos ofrecen participar en las fiestas navideñas, cabalgata incluida.  No cabe duda que esto nos halaga, que cuenten con nosotros, que quieran  relacionarse con  nosotros como asociación cultural. Es la primera vez que nos invitan. Y no se puede decir que No. Sería una descortesía,  y nuestra asociación  quiere asomarse al exterior. Por otra parte, estas fiestas navideñas no se puede decir que sean claramente una celebración religiosa. ¿Qué es entonces?  Se la quiere revestir de un evento “cultural”, porque entra en   la cultura tradicional, religiosa o no, de realizar este tipo de celebraciones. Se le quiere tratar como si de  una acción  conjunta con otras asociaciones fuera una oportunidad para  dar mayor cohesión social al barrio. ¿Qué entendemos por “cohesión social”?

Decía en otra ocasión que esta es una excelente ocasión para mostrar de alguna manera que nuestra asociación es distinta, que no compartimos ciertos enfoques. Ese reconocimiento nos enfrenta a nuestra propia realidad como asociación rebelde, la que  no obedece al sistema  establecido. Porque nuestra prioridad no es la de colaboración  con las instituciones establecidas, aunque no la desechamos, sino la solidaridad con los más necesitados, con el mundo de los pobres ¿Cuál es el sufrimiento de los pobres en esas fechas?¿Tienen calefacción,  padecen hambre y frío, tienen vivienda, tienen una alimentación suficiente con turrón  o sin turrón? Y no me meto a considerar la MENTIRA institucional que supone todo ese montaje de los Reyes Magos de seguir engañando a los niños y niñas. En fin, que hay mucha tela que cortar.

Estimo que esa posible colaboración está muy bien. Pero, tropezamos con algo muy serio. Hemos quedado que El Sol no es una asociación cualquiera, no es una más, al uso, Tenemos nuestra propia orientación. Y entre nuestros  objetivos figuran el desarrollo del pensamiento crítico, la formación integral de las personas, la creación de una conciencia social. Y nos fijamos como horizonte  ético, los valores de la solidaridad, la horizontalidad, la reivindicación,  Es decir, no aportamos una cultura cualquiera, es una apuesta por otro tipo de cultura distinto. Y el dilema que decía al principio consiste en  que poco a poco nos vamos metiendo en esas actividades propias del sistema, de todas las organizaciones más o menos institucionales, y sin darnos cuenta vamos  a ser un a asociación más, renunciando a nuestros objetivos,  a nuestros planteamientos iniciales y que dieron origen  a El Sol de la Conce.

No estoy en  contra en  absoluto de esta posible colaboración con el concejal y con otras asociaciones, solamente digo que hay que estar alerta. Que puede ser un primer paso. No es una “actividad” más, es algo que empieza a rozar cosas más profundas.

¡¡¡Los vivos se preocupan de  los muertos!!!

El día de difuntos da que pensar. Pero ocurre que la mayoría de la gente, cuando llega este día, piensa más en los que ya murieron que en los que aún vivimos. Es humano recordar la muerte de los que nos dejaron para siempre. Pero es mucho más humano preocuparse por la vida de los que estamos vivos. Por eso, en el día de difuntos, lo lógico tendría que ser que el pensamiento de la muerte nos motivara con fuerza a preocuparnos de la vida. De esta vida. Una vida que, como tantas cosas de este mundo, está tan mal repartida. Porque en los países ricos, durante el S. XX, la esperanza de vida ha pasado de menos de 50 años a más de 80 años. Y mientras tanto, para las gentes del África subsahariana, la misma esperanza de vida ha bajado a los niveles de hace tres décadas. Si los muertos dan que pensar con pena, los vivos dan que pensar con rabia. La esperanza de vida en Japón sobrepasa ya los 83 años, cuando en Zambia apenas llega a los 37,5 años. De ahí que, por mucha pena que causen los muertos, es mucha más la rabia que causamos los vivos. También en esto -y sobre todo en esto- tiene que ver la crisis del sistema. El sistema de la codicia. Porque es la codicia de los que más vivimos la que causa la muerte de los que menos viven.  La dialéctica de la vida y de la muerte está patente.

Todo esto es lo que me lleva a pensar que la meditación de la muerte debe cambiar sus preguntas por el ‘más allá’ en preguntas por el ‘más acá’. Porque sólo quienes gestionan correctamente las cuestiones del ‘más acá’ pueden afrontar con sosiego los enigmas del ‘más allá’. Ahora bien, hablar del ‘más allá’ es hablar de la religión. Y aquí es donde yo  no quiero entrar.

Con la muerte se hace negocio. Es mucho el dinero que circula con ese motivo. ¿No se podría regular todo esto de otra manera y canalizar de forma más razonable y menos ostentosa los sentimientos de dolor de familiares y amigos? ¿No sería más lógico gastarnos en los vivos que sufren el dinero que nos gastamos en los muertos, un dinero que, si la cosa se piensa en serio, sólo sirve para presumir y seguir manteniendo el negocio de los muertos?

Con la muerte se hace negocio. Es mucho el dinero que circula con ese motivo. ¿No se podría regular todo esto de otra manera y canalizar de forma más razonable y menos ostentosa los sentimientos de dolor de familiares y amigos? ¿No sería más lógico gastarnos en los vivos que sufren el dinero que nos gastamos en los muertos, un dinero que, si la cosa se piensa en serio, sólo sirve para presumir y seguir manteniendo el negocio de los muertos?

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